En este capítulo, para superar su angustia compartida, Castaneda y la Gorda deciden intentar «ensoñar juntos». Castaneda describe sus cuatro etapas de la ensoñación antes de que logren entrar en un sueño compartido, que es un vívido recuerdo de don Juan asignando a la Gorda a Castaneda como una tarea para dominar su egoísmo. Esta experiencia también desencadena el recuerdo de otro miembro olvidado de su grupo, Vicente. El avance los obliga a un análisis detallado del arte de la ensoñación, explorando conceptos como la segunda atención, el no-hacer, el cuerpo de ensueño y la voluntad. La discusión culmina con la revelación de la Gorda de que la voluntad es el control del «otro yo», y que Silvio Manuel era el maestro supremo de ella, un ser que existía permanentemente en su otro yo y que comandaba el intento mismo.