El Lado Activo del Infinito – Dando las Gracias
En este capítulo, don Juan le asigna a Castaneda una tarea final antes de que pueda ser «tragado por el infinito»: para expiar su deuda personal, debe encontrar a dos mujeres de su pasado, Patricia Turner y Sandra Flanagan, y dar a cada una un regalo que lo deje sin dinero. Castaneda relata su caótica y emocionalmente devastadora relación a tres bandas con ellas, que terminó con los tres huyendo el uno del otro. Después de contratar a un investigador privado, las encuentra a ambas en Nueva York. Se reúne con cada mujer y, en emotivos reencuentros, cumple su tarea comprándole un abrigo de visón a Patricia y una camioneta a Sandra. Sin embargo, en lugar de sentirse liberado, se ve abrumado por una renovada sensación de pérdida y autocompasión. Cuando le informa de esto a don Juan, se le dice que venza su autocompasión. Castaneda tiene entonces una revelación final: el verdadero propósito de la tarea no eran sus sentimientos personales, sino realizar un acto de magia con el espíritu de un guerrero-viajero: dar las gracias y despedirse guardando en su silencio el recuerdo de lo que amó.

