Activación de las funciones secundarias de la matriz

«Puedes lograr maravillas controlando y haciendo circular la energía de la matriz», dijo Nélida, bajándose la falda sobre las pantorrillas de nuevo.

Nélida explicó que la función principal de la matriz es la reproducción con el fin de perpetuar nuestra especie.

Pero, dijo, sin que las mujeres lo sepan, la matriz también tiene funciones secundarias sutiles y sofisticadas; y eran estas las que ella y yo estábamos interesadas en desarrollar.

Me alegró tanto que Nélida me hubiera incluido en su afirmación que realmente experimenté un cosquilleo dentro del estómago.

Escuché atentamente mientras explicaba que la función secundaria más importante de la matriz es servir como unidad guía para el doble.

Mientras que los hombres tienen que depender de una mezcla de razón e intento para guiar a sus dobles, las mujeres tienen a su disposición su matriz; una poderosa fuente de energía con una abundancia de misteriosos atributos y funciones, todos diseñados para proteger y nutrir al doble.

«Todo esto es posible, por supuesto, si te has liberado de toda la energía gravosa que los hombres han dejado dentro de ti», dijo.

«Una recapitulación exhaustiva de toda tu actividad sexual se encargará de eso.»

Enfatizó que usar la matriz es un método extremadamente poderoso y directo para llegar al doble.

Me recordó el pase de brujería que había aprendido, en el cual uno respira directamente con la abertura de la vagina.

«La matriz es la forma en que las hembras de los animales sienten las cosas y regulan sus cuerpos», dijo.

«A través de la matriz, las mujeres pueden generar y almacenar poder en sus dobles para construir o destruir; o para volverse una con todo lo que las rodea.»

Nuevamente sentí un cosquilleo en mi abdomen; una suave vibración que esta vez se extendió a mis genitales y a la parte interna de mis muslos.

«Otra forma de llegar al doble, también llamado el otro, además de usar la energía de la matriz, es a través del movimiento», continuó Nélida.

«Esta es la razón por la que Clara te enseñó los pases de brujería.»

(Donde cruzan las brujas, Taisha Abelar)

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